
No son historias, son hilos pegajosos que la araña teje para atraparte y convertirse en tu peor pesadilla.
Se sabe cómo empiezan, pero nunca cómo terminan.
FRAGMENTO: “Desde el rincón de la araña”
No me queda otra, pensaba Nacho: es esto, o un balazo en la cabeza.
Había golpeado tres veces, y la puerta continuaba cerrada. Miró nuevamente el papel que tenía en las manos y se aseguró de que la dirección fuera la correcta.
Estoy loco, pensó. Mejor me voy. A esta hora ya debe estar durmiendo.
Y empezó a bajar la escalera. A cada paso, los escalones crujían bajo sus pies, y el resto del edificio permanecía en un silencio que lo estremecía.
Se detuvo. Había llegado con la idea de que aquel día comenzaría una vida nueva, y estaba huyendo sin darse esa oportunidad.
Una noche más, pensó, sólo una noche más. Juro que es la última.
¿Querés saber cómo termina el cuento?