Diciembre, fiestas y otras yerbas
Celebrar no es lo mismo que obedecer.
Diciembre es un mes caprichoso, raro. Nos impone una pausa que podemos aprovechar y disfrutar o sufrirlo como una mochila pesada y no deseada.
Sin embargo, hay una tercera opción: hacer silencio. Y no digo “cerrar la boca”, sino callar los gritos internos, suavizarlos para que no aturdan. Dejar la locura para enero.
Te dejo el cuento UN GATO EN EL ARBOLITO listo para descargar
