Las sombras no logran esconder todo

Cuando lo invisible decide mostrarse.

No todos se entregan al sueño cuando el sol se esconde.
Hay una parte de la ciudad que despierta justo cuando el resto se abandona en los brazos de Morfeo. Y la noche, como un manto misterioso, inaugura otra existencia.
Los sonidos se transforman en susurros de lo invisible, las sombras se hacen densas y las ventanas ajenas se convierten en escenarios iluminados. Mirar es un acto audaz, una transgresión.
Quizá también somos vistos en el juego secreto de luces y silencios. Quién sabe.
Los que amamos la noche estamos seguros de que la oscuridad no es ni vacío ni pecado, sino un lenguaje distinto: a veces refugio, a veces frontera hacia lo desconocido.

Te dejo NOCTURNO para leer despacio.

Sin apuro.